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Autores
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Mauricio García, Universidad de Valparaiso, Viña del mar - Chile Fernando Quilodran, Universidad de Valparaíso, viña del mar - Chile Catalina Salgado, Hospital de Quilpué, Quilpué - Chile Nicolas Cuesta, Universidad de Valparaíso, Viña del mar - Chile Catalina Espinoza, Universidad de Valparaíso, Viña del mar - Chile Eduardo Castro, Hospital Biprovincial Quillota-Petorca, Quillota - Chile Jean Pichon, Hospital Biprovincial Quillota- Petorca, Quillota - Chile Mauro Bernardello, Hospital Biprovincial Quillota- Petorca, Quillota - Chile Nino Orellana, Hospital Biprovincial Quillota- Petorca, Quillota - Chile Gonzalo Espinoza, Hospital Biprovincial Quillota- Petorca, Quillota - Chile
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Resumen
Introducción
El carcinoma renal (CCR) representa entre el 2-3% de todas las neoplasias malignas y puede presentar manifestaciones conocidas como síndromes paraneoplásicos (SPN), definidos como signos, síntomas y hallazgos de laboratorio secundarios a una neoplasia maligna, que no se deben al efecto directo de la invasión tumoral ni a sus metástasis. Aunque hasta un 40% de pacientes presentan SPN, las manifestaciones neuromusculares son infrecuentes (menor al 1%) y, por ello, altamente sugestivas en el contexto de una neoplasia. Un ejemplo de esto es la miositis necrotizante inmunomediada (MNIM), una miopatía inflamatoria severa caracterizada por debilidad muscular proximal de rápida progresión.
Material y métodos
Revisión de literatura disponible, estrategias actuales de diagnóstico y tratamiento.
Caso clínico
Mujer de 61 años, hipertensa y dislipidémica. Consultó por seis semanas de tetraparesia progresiva, cefaloparesia, mialgias y pérdida de peso. Al examen físico presentaba fuerza muscular M1 en extremidades inferiores, reflejos conservados. Los laboratorios iniciales evidenciaron CK (22.000U/L), LDH (1.470U/L), transaminasas elevadas y anti-HMGCR positivo. La imagenología reveló una lesión renal derecha sólida, exofítica, de 1,4cm, descartando otras lesiones sospechosas. Por el rápido deterioro motor, con compromiso bulbar y respiratorio, requirió traqueostomía y gastrostomía. Recibió metilprednisolona y rituximab, mejorando parcialmente. Ante la sospecha de SPN, se realizó enucleación tumoral, confirmando CCR de células claras grado 3. Posteriormente, presentó recuperación motora y retiro de dispositivos de soporte.
Conclusiones
La MNIM como SPN de un CCR de células claras es infrecuente. En este caso, se originó por una respuesta inmune cruzada: las células tumorales expresaron antígenos similares a proteínas musculares, provocando necrosis de fibras musculares con escasa inflamación. La remisión ocurrió tras la resección tumoral, eliminando el estímulo autoinmune. La MNIM como SPN tiene alto valor clínico porque: puede preceder al diagnóstico del tumor, su evolución refleja la actividad neoplásica y su reconocimiento precoz mejora el pronóstico. La reaparición de síntomas durante el seguimiento debe alertar sobre persistencia o progresión tumoral, convirtiéndose en un marcador clínico dinámico del comportamiento oncológico. La enucleación actúa como intervención terapéutica y diagnóstica, confirmando la naturaleza paraneoplásica y ofreciendo una oportunidad de mejoría funcional significativa.
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